lunes, diciembre 17, 2007

ESCULTURA LENTA

Rojo Educación, Naranja Filosofía, Amarillo Medicina, Verde Psicología,
Azul Sociopolítica,
Índigo Espiritualidad y Violeta Arte
en el Arco Iris del Ser, del Conocer y
del Hacer


http://youtube.com/watch?v=towQGHe843c

ESCULTURA LENTA


Muchos manipulan árboles... y luego los venden...
Muy pocos aman y crean Bonsais... y jamás los venden...


Solamente quien ama a un Bonsai sabe lo que eso significa: Sabe que hay algo exclusivo e individual en la esencia de “su árbol”, puesto que éste es un ser vivo... Lo que está vivo evoluciona, crece y cambia. Por eso, quien ama a un Bonsai percibe que hay muchas formas en las que “su” árbol desea cambiar... Él ve “su” árbol, y en su mente se producen ciertas extensiones y extrapolaciones de lo que ve, y entonces comienza a hacer que sucedan. Echa agua aquí y luz allá; corta en este lado y estira con un alambre en aquel otro...

Pero... “su” árbol no es tan “suyo” como pareciera. “Su” árbol tiene una propia visión de sí mismo. “Su” Bonsai hará solamente lo que como árbol puede hacer y resistirá hasta la muerte el intento de que “su” creador haga otra cosa, o de que lo haga en menos tiempo del que le es preciso... Y planteará sus preguntas y sus demandas y rechazará abiertamente aquella visión del creador que no se corresponda con la suya... Y se rebelará a veces, si “su” creador se pone terco... contra el alambre, contra una determinada poda, o tal vez contra la poca o mucha agua, o el exceso o la pobreza de luz... Querrá incluso, a veces, que el cuchillo que corta una de sus pequeñas ramas corte también un poco en el dedo de “su” creador y que la savia suya y la sangre de “su” creador se mezclen y formen una especie de agua nueva y viva que haga que ambos, Bonsai y Creador, evolucionen, crezcan y cambien...

La tarea de dar forma a un Bonsai es, por lo tanto, un compromiso mutuo y una forma de cooperación... Un hombre no puede crear un Bonsai sin que éste lo acepte; un Bonsai no puede crearse a sí mismo sin la ayuda del hombre. Así que es necesario que ambos conversen... y se enseñen sus secretos mutuamente... y se comprendan... y tomen, juntos, las mejores decisiones...

El hombre que ama a “su” Bonsai lo memoriza en cada una de sus ramas, sus ángulos y sus hendiduras... Y, despierto de noche, a mucha distancia a veces, recuerda ésta u otra línea, y hace planes... Con alambres, con agua, con luz, con distintas inclinaciones, plantando hierbas que saquen parte del agua o raíces que crezcan bajo la tierra, le explica a “su” árbol lo que él desea...

Si la explicación ha sido correctamente planteada, y se produce la adecuada comprensión de lo que se busca, el Bonsai obedecerá y cooperará... casi siempre. Pues es inevitable que el árbol haga sus propias observaciones y busque una variación individual, nacida del respeto que él se tiene a sí mismo: “Muy bien, haré lo que tú quieres, pero lo haré a mi manera”... Para cada una de estas variaciones el Bonsai se hallará dispuesto a ofrecer una explicación a “su” creador y le hará comprender que tales variables habrían sido innecesarias si su comprensión hubiera sido más amplia...

Será siempre un diálogo paciente, lleno de sentido y de recompensas... revelador y creador, en ambos sentidos...

Por eso el Bonsai es la escultura más lenta que existe... y se llega a dudar de quién está siendo esculpido, si el Bonsai o el hombre que lo crea...

Es lo mismo -y mucho más- cuando un padre ama a su hijo o un maestro a su alumno o un terapeuta a su paciente o un servidor social o espiritual a quien lo sigue: La forma en que se hace algo es más importante que lo que se hace cuando están involucradas personas y se desea obtener resultados... La gente -todavía más que un Bonsai- es algo vivo y susceptible de evolución, de cambio y de crecimiento... Y así como al comenzar un Bonsai no suele ser el sano y fuerte el que se elige, sino que es el enfermo y retorcido el que puede llegar a adquirir la forma más hermosa, así -y más- sucede con un ser humano: quien presente aparentemente más carencias o irregularidades o durezas o rebeldías es quien puede llegar a ser el mejor hijo, el mejor alumno, el paciente más sano o el seguidor más responsable y comprometido... Esto es lo que tenemos que recordar cuando tratemos de hacer algo con la humanidad o con un ser humano...

Hay que echar agua en uno de los lados de esa hija... o girar hacia el sol a aquel alumno... o disminuir la humedad con un lienzo en esta enferma... o destensar el alambre que aprieta demasiado –o tensarlo si está muy flojo- en aquel grupo de seguidores... Hay que tratarles con un mayor y mejor amor que el que se tiene hacia un Bonsai... y se transformarán en la maravilla que hemos visto en ellos... siempre y cuando les dejemos ser ell@s mism@s... y si nos tomamos el tiempo y el cuidado necesarios...

Si hacemos eso... el hijo, el estudiante, el paciente, o el apóstol, nos comenzarán a ver a nosotros también como una especie de árbol... como algo vivo que también evoluciona, cambia y crece... tal vez con algunas ramas rígidas o retorcidas que les lastiman pero que tienen remedio... como alguien que pudiera convertirse en un papá, o en un maestro, o en un terapeuta, o en un servidor social o espiritual verdaderamente valiosos, confiables, dignos de amor y de respeto... Y comenzarán a soltar su agua en favor de nosotros... y su luz... y sabrán cortar aquí o allá... o jalar con la soga o empujar con el alambre... tal vez hasta decidan sangrar un poco y mezclar su sangre con la savia nuestra y logren formar así una agua nueva que nos haga crecer a ambos...

Y descubriremos, felices y orgullosos, que milagrosamente se han ido convirtiendo en lo que nosotros pretendíamos... y nos descubriremos a nosotros mismos transformados, también como un prodigio, en un Bonsai sorprendente y hermoso...

Y sabremos así, con toda certeza, que... dos árboles enfermos y retorcidos, padre-hijo, alumno-maestro, enfermo-terapeuta, servidor-apóstol... pueden y deben llegar a ser Bonsai uno del otro...


Hay muchos padres biológicos... pero papás hay poquísimos...

Hay muchos profesores... pero muy pocos maestros...

Hay muchos médicos... pero muy pocos sanadores...

Hay muchos líderes... pero muy pocos servidores de su pueblo...


Y tú... ¿qué o quién eres?... ¿Crees que dos árboles enfermos y retorcidos puedan alguna vez llegar a ser Bonsai uno del otro?


(Basado en “Escultura lenta”, de Theodore Sturgeon)

Álvaro, Universitario de la IV República


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Campus Ciudad de México (Segunda Generación):
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Campus Pachuca (Segunda Generación): http://universidaddela4arepublica.blogspot.com/2009/09/convocatoria-al-campus-pachuca.html

Campus Toluca: http://universidaddela4arepublica.blogspot.com/2009/09/se-abre-el-campus-toluca-de-la.html


Si deseas formarte con nosotros a través del Campus Virtual -a distancia, desde tu propio sitio- aquí está la Convocatoria: http://universidaddela4arepublica.blogspot.com/2009/09/convocatoria-la-universidad-virtual-de.html

lunes, diciembre 10, 2007

MÉDICO Y PACIENTE: BONSAI UNO DEL OTRO

Amarillo Medicina y Rojo Educación
en el Arco Iris del Ser, del Conocer y del Hacer


MÉDICO Y PACIENTE: BONSAI UNO DEL OTRO


Una estudiante oaxaqueña de la Universidad de la IV República, con Licenciatura en Historia, y que prefiere llamarse anónimamente “Luz”, realizó y presentó el siguiente trabajo, reflexionando sobre el sentido y los fundamentos filosóficos y educativos de la Medicina que está aprendiendo... Su capacidad de análisis y de síntesis es realmente encomiable y demuestra que si está estudiando con nosotros es porque ya sabe, y si está intentando aprender medicina es porque en realidad tiene ya alma sanadora... Les invito a escucharla:


Escultura Lenta

El Tema corresponde a la asignatura de EDUCACIÓN y se trata de una lectura de Theodore Sturgeon llamada “Escultura Lenta”.

Es una lectura interesante porque toca varios puntos que van desde la filosofía educativa, psicología y medicina, con matices de espiritualidad.

Al realizar la lectura creí conveniente tocar tres puntos a grandes rasgos, mismos que considero tienen relación con el aspecto educativo y por ello son importantes para ser comentados.

1.-) Aspecto anímico de una mujer con cáncer.

2.-) Concepto sobre el ejercicio de la medicina en la obra “Escultura Lenta”

3.-) Por qué el título de “Escultura Lenta”

I. ESTADO ANÍMICO DE UN PACIENTE CON CÁNCER

Iniciaré el primer punto hablando sobre el aspecto anímico de una mujer, quien padece cáncer. Frente a él una muchacha maciza, de unos veinticinco años de edad, con una cara que hablaba de ausencia de miedo…”

El autor sobre este punto nos transmite lo que es la desesperanza en la paciente, define el pánico, el miedo, los temores que asaltan a la misma, cuando esta no encuentra una luz en su camino. —¡Me voy a morir! —exclamó ella, casi sollozando.—Tengo un tumor en el pecho…

También nos habla de la manera en que la protagonista de la historia, encuentra una esperanza y su reacción ante la misma: —Venga a la casa, y se lo curaré… comenzó a cruzar el huerto. Casi sin poder dar crédito a lo que oía, indignada y llena de insensatas esperanzas; experimentando, casi, un brote de risa reprimida, se quedó un momento sin moverse y luego se dio cuenta (¿en qué momento lo decidí?) de que estaba corriendo detrás de él.”

La protagonista no sabe que hacer, y cuando “alguien” le dice que la puede curar, inmediatamente se conduce tras la persona que le ha hablado de dicha solución. Pese a ello, entra la duda en su cabeza y el ingeniero, al ver la confusión en la chica le explica el por qué de su reacción, como a continuación se cita: “…cuando se está en peligro, se ejecutan actos al azar. La mayoría, la gran mayoría, serán inútiles. Algunos, hasta peligrosos, pero eso no importa puesto que ya se está en peligro.

La protagonista efectivamente corre rumbo a su única esperanza de vida, de sobrevivir ante una enfermedad como es el cáncer, para ello, el ingeniero le da la respuesta que ella demandaba en su rostro diciéndole: “Lo que hace entrar en el panorama el factor supervivencia es que siempre se sabe que una probabilidad en un millón es mejor que ninguna en absoluto. Por lo tanto, aquí está usted sentada, muy asustada y pensando que podría salir corriendo; incluso algo le dice que debería correr, pero no lo hace.

Dada la situación emocional de la chica, sus nervios están por estallar: “… el resultado fue una terrible parálisis, y todo lo que pudo hacer cuando vio el instrumento en las manos de él fue abrir grandes los ojos; casi se olvidó de respirar…—Tenía miedo —admitió ella. Lo miró—. Mi madre murió de eso. Igual que mi tía. Y mi hermana tuvo que ser sometida a una mastectomía radical.”

En esta historia el escritor también nos enseña que no sólo cuando un paciente se encuentra en esta situación puede ser sanado, sino que también se llegan a dar una serie de condiciones que permiten que el médico-sanador, de manera conjunta, en un momento determinado, se pueda curar con su paciente los “males del alma”, como a continuación aparece: “…—Allí sentada durante casi toda la noche —dijo ella— tuve una especie de loca imagen. ¿Cree que dos árboles enfermos y retorcidos pueden llegar alguna vez a ser bonsai uno del otro?”

II. CONCEPTO SOBRE EL EJERCICIO DE LA MEDICINA EN LA OBRA “ESCULTURA LENTA”

En este segundo punto el personaje masculino que no es precisamente un Médico, sino un Ingeniero, hombre creativo, inquieto, a quien le gustan los retos, y ama lo bello, lo simbólico, la vida, el estudiar de forma aguda y global las diversas especialidades científicas para lograr, en este caso, un objetivo: la cura contra el cáncer, le comenta a la paciente: …—Usted se encontró un bulto. Luego fue a un médico que le hizo algunas pruebas y le dio las malas noticias. Quizás también haya ido a un segundo médico, el cual las confirmó. Después, usted averiguó algunas cosas y se enteró de lo que sucedería más tarde, la operación exploradora, la operación radical, la dudosa recuperación, el prolongado y agónico proceso de ser lo que se denomina un caso último.

En esta parte de la lectura el autor plantea su visión respecto a los diversos especialistas por los que supone la chica tuvo que haber pasado, para poder constatar que efectivamente su cáncer estaba avanzado y con muy pocas probabilidades de curarse.

La protagonista de la obra plantea la pregunta clave y que es dirigida al ingeniero: “…— ¿Es usted médico? — No…Yo no soy un charlatán, de todos modos. Para llegar a ser un charlatán, hay que ser médico y yo no lo soy.”

El ingeniero plantea categóricamente que no es médico, pero tampoco es un charlatán, igualmente se observa que pese a no tener el grado de médico, es una persona plena, con todas sus capacidades en desarrollo, y con el don de ser un médico-sanador que: “Ve más lejos, ve más alto, ve más profundo”.

Es interesante retomar la parte en la que el autor presenta la formación académica de su protagonista masculino, mostrándonos parte de su biblioteca: “Los libros eran una colección bien variada de obras de medicina, ingeniería, física nuclear, química, biología y psiquiatría. También los había sobre tenis, gimnasia, ajedrez, sobre el juego oriental, y sobre golf. También había sobre dramas, la técnica de la ficción, varios tratados de lengua inglesa, diccionarios y enciclopedias. En un estante largo, muchas biografías.”

Continuando con la postura del autor de frente a su argumentación sobre su visión del ejercicio de la medicina, nos habla sobre “mis deberes para con la humanidad” y dice: “Suele tener dos fases y varias formas de expresarlo… mis deberes frente a la humanidad y lo que realmente quiere decir es que de esto se puede sacar dinero…en estos casos se suele pasar por alto la dificultad con que la humanidad acepta las cosas buenas a menos que provengan de una fuente aceptada y respetable.”

El autor de esta historia marca una crítica directa a la sociedad que no acepta al hombre creativo, que al no estar provisto de una serie de acreditaciones que le den “validez” a sus conocimientos, este no esta en posición de ser aceptado en la sociedad de competencia, independientemente del aporte creativo que pueda dar.

Este punto guarda cierta relación con nuestra situación de estudiantes de la Licenciatura en Medicina en Homeopatía. Dado que, estamos siendo formados bajo una nueva visión de estudiar y abordar el aprendizaje de la medicina, y en un futuro cercano ejercer la misma, cuestión en la que la sociedad y su “sistema educativo de validación del conocimiento” nulifica todo estudio realizado y que no sea producto de sus instituciones. Cuestión que en mi caso tengo bien clara, y en la que no tengo ninguna situación que me distraiga de mi compromiso en estudiar tan generosa Licenciatura.

Finalmente para el autor del libro, el ejercer la medicina implica el trabajo comprometido en el que el médico-sanador dará su mano al enfermo, poniendo todo su empeño, porque al igual que el artista que da forma y cuidado al bonsái, el médico tratará de internarse en el cuerpo, y espíritu del paciente, tratando de realizar una “escultura”, no importando que tan “lenta” pueda ser esta.

III. POR QUÉ EL TÍTULO DE: “ESCULTURA LENTA”

“…Cuando se comienza con uno, no suele ser el sano y fuerte el que se elige, sino que es el enfermo y retorcido el que puede llegar a adquirir la forma más hermosa. Esto es lo que deberá recordar cuando trate de hacer algo con la humanidad.”

Palabras profundas son las que encierran la cita anterior, cuando la chica comparte su pensamiento con el ingeniero, le da la clave de la importancia del trabajo comprometido con el enfermo. Establece un paralelismo entre el pequeño árbol maltrecho y que al ser tratado con el conocimiento, experiencia, sentido de lo estético y un profundo amor por su tarea de ser el “escultor lento” que va dando las bellas formas a su obra. Esto es precisamente el trabajo del médico, no el trabajo del comerciante de la salud, del charlatán que pierde todo sentido de la ética y compromiso social que implica la medicina.

Finalmente la chica al hablar del bonsái que descubrió en la casa del ingeniero comenta:

—Los bonsai no tienen jamás cinco metros de alto —dijo ella.

Ella volvió a mirar el árbol. A veces pueden hallarse árboles no totalmente descartados, no totalmente olvidados, plantados en rústicas latas en algunas guarderías infantiles de poca clientela, que no se han vendido porque su forma es extraña, o porque tienen ramas muertas aquí o allá, o porque han crecido demasiado lentamente. Estos son los que logran tener troncos interesantes, conjuntamente con una resistencia a los avatares del destino, que lo hace florecer si se les da la mínima excusa para vivir. Este era más viejo que la mitad de la vida del hombre.

Respuesta que amplia el por qué del título de la obra.

Considero que la parte simbólica que guarda la obra: “Escultura lenta” es un acto de fe, porque quien esta conciente de la importancia de su trabajo y para quien va dirigido, reconoce, se reconoce, sabe que puede llegar a ser un médico-sanador, porque está empeñada su consciencia en ser mejor para él y para los demás.

Un acto de fe implica creer en sí mismo, con todas las limitantes que un ser humano puede tener, pero con toda la fuerza creativa que el hombre tiene y pude hacer crecer en si mismo.

Por último, el título de la obra encierra la parte filosófica y espiritual: Esto es posible por medio de un BONSAI, SIMBOLO DE BELLEZA, ESPIRITUALIDAD, APRENDIZAJE GENERACIONAL, y que cobra vida en el alma del personaje femenino y masculino de la obra.

La lectura fue conmovedora, edificante, educativa y llena de pasajes que me recuerdan que: nuestra humanidad sigue existiendo porque dentro de nuestra herencia generacional tenemos en lo más profundo de nuestro ser, el aliento que nos dio forma, substancia y sentido para amar, como principio de fe.

“Luz”


Sí. “Escultura Lenta” es una historia maravillosa, profundamente lúcida e inevitablemente fecunda... Es lectura obligada en la Universidad de la IV República porque define con arte y precisión el sentido de nuestro Proyecto... Maestro-alumno siendo “bonsai uno del otro”... Médico-enfermo siendo “bonsai uno del otro”... Psicólogo-paciente siendo “bonsai uno del otro”... Autoridad-ciudadano siendo “bonsai uno del otro”... Sacerdote-fiel siendo “bonsai uno del otro”...

¿Se han fijado en los dos “árboles” de nuestro logo?

¿Creen ustedes que dos árboles enfermos y retorcidos puedan llegar alguna vez a ser bonsai uno del otro?

Álvaro, Universitario de la IV República


La Universidad de la IV República en su modo Virtual tiene Inscripciones Permanentes. Si deseas inscribirte, ve la Convocatoria en http://universidaddela4arepublica.blogspot.com/2006/11/universidad-virtual-de-la-iv-repblica.html

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